sábado, 28 de mayo de 2011

Las fiestas en Baró de Viver

Hace unas semanas, coincidiendo con la festividad de Sant Jordi, quisimos conocer más de cerca cómo viven en la escuela Baró de Viver esta festividad. Nos pusimos en contacto con Eli, la cap d'estudis, para saber en qué fecha lo celebraban; de modo que pudiéramos concretar la visita a la escuela.

Cuando llegamos a la escuela, pudimos comprobar que el ambiente que allí se vive es muy familiar y muy acogedor. El hecho de que la escuela sea pequeña, 160 alumnos, favorece que se cree un clima de confianza y de conocimiento personal que en otras escuelas de mayor cabida no encontraríamos o sería de manera más carente. Pudimos palpar de primera mano lo que Eli nos contó en la visita a nuestra universidad.

De este modo, la vida escolar de Baró de Viver no sólo está fundamentada en el aprendizaje, sinó en el crecimiento personal de cada uno de los alumnos que pasa por la escuela. Cabe decir que es éste uno de los aspectos en los que pueden ayudar más a los niños, ya que muchos de ellos tienen historias muy duras y la escuela supone, en este sentido, la contrapartida a lo que viven fuera de la escuela. Además, según nos contó Eli, entre las familias existe cierto empobrecimiento cultural y el proceso de aprendizaje de los niños a nivel académico requiere mayor tiempo y dedicación. Por eso, para propiciar el desarrollo total de los niños, la escuela -que en un inicio empezó con 90 alumnos-  no concede muchas plazas al inciar los cursos, ya que prefieren asegurar el crecimiento de pocos, a acoger a muchos alumnos y no poder darles todo lo que necesitan.

En las siguientes publicaciones, trataremos de transmitiros la realidad que vimos y vivimos en nuestra visita a la escuela Baró de Viver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario